Carlos Cuenllas
"Mis fotos siempre tienen un punto de evocación del pasado, entre melancólico y arqueológico."
Nacido en León en 1969, Carlos Cuenllas es uno de esos artistas que dialogan con el tiempo a través de la materia. Su obra, que transita entre la pintura, la escultura y la instalación, se construye sobre un gesto contenido, una paleta sobria y una voluntad de silencio que lo aleja del estruendo del Arte inmediato. Con una trayectoria marcada por la reflexión, la honestidad formal y una conexión profunda con el paisaje –no solo el natural, sino también el interior–, Cuenllas se ha consolidado como una voz singular en el Arte Contemporáneo leonés y español. En esta entrevista, conversamos con él sobre sus procesos, su mirada sobre el Arte actual y su relación íntima con el espacio y el tiempo.
Tu obra parece surgir de un diálogo muy íntimo con la materia. ¿Qué papel juega el material en el origen de cada pieza?
En mi obra, hay dos series en las que trabajo desde hace más de dos décadas. Una es “Estructuras”, en escultura, en la que represento “el esqueleto” de las cosas, y otra es “Texturas”, en pintura en la que muestro “la piel” o “la superficie” de las cosas. El material que decides emplear en cada obra va a transmitir sensaciones diferentes, debido a su textura, a su dureza, a su color etc. Por lo tanto, es un elemento visual importante del lenguaje artístico, aunque siempre puedes modificarlo a nivel superficial, si simplemente te interesa por su capacidad estructural.
Hablando de influencias, ¿Qué referentes artísticos o literarios te han acompañado a lo largo del tiempo?
A nivel artístico: Minimalismo, Dadaísmo, Arte Pop, o incluso mi obra puede ser reflejo del Futurismo, no en vano, Marinetti, dejó escrito en el manifiesto que un automóvil de carreras es más bello que la Victoria de Samotracia. (Algo que no comparto, pero tampoco descarto totalmente). A nivel literario, Brossa, Gustavo Vega, Susan Sontag, incluso autores como Jerome K. Jerome.
Hay un silencio muy elocuente en tus trabajos, casi una voluntad de contención. ¿Es ese silencio una forma de resistencia?
Hay, una tendencia al Minimalismo, una voluntad de contención, de simplificar la pieza hasta los esencial, eliminando lo superfluo. “Menos es más”, es una forma de favorecer una interpretación más abierta por parte del espectador.
Eres un artista que ha trabajado en la frontera entre la pintura y la escultura. ¿Cómo decides el lenguaje formal de cada obra?
Cuando surge, cada nueva idea ya pide ser materializada mediante una determinada disciplina artística, o, a veces, de forma interdisciplinar: pintura, escultura, instalaciones de todo tipo, performance, fotografía, vídeo, audio, luz, objetos, textos, etc. son sólo medios capaces de traducir un concepto al mundo real. En mi caso, las ideas se concretan directamente en un formato determinado cuando las intento visualizar.
Muchos de tus trabajos invitan a detenerse, a mirar con lentitud. ¿Crees que el Arte puede enseñarnos a desacelerar en este mundo tan vertiginoso que vivimos?
Es cierto, que muchas obras requieren pararse, contemplar con calma, con atención, con la mente abierta. Algunas requerirían incluso documentarse, investigar. O al menos reflexionar, dedicar tiempo. El Arte puede ser terapéutico, si no somos solo consumidores o depredadores visuales de las obras. Al dedicar tiempo a una obra nos pasa como al dedicárselo a una persona, descubrimos valores nuevos, la conocemos mejor, vamos comprendiendo más aspectos de ella y a la vez, esa experiencia, nos hace conocernos a nosotros mismos un poquito más. Sí, creo que el Arte, tanto cuando se practica como cuando se observa, nos puede hacer frenar y conectar con nuestro mundo interior, si le damos la oportunidad.
Es cierto que el Arte Contemporáneo vive, a menudo, de la urgencia y la saturación. ¿Dónde te sitúas tú en ese panorama?
Trato de situarme al margen. Aunque tampoco considero que una obra tenga que estar cocinada a fuego lento para ser buena. Según mi experiencia personal, eso hace a veces, incluso que la obra se pase, se recargue o barroquice demasiado, lo que para unas obras es bueno pero para otras no.
¿Qué importancia tiene el vacío, el espacio no ocupado, dentro de tu proceso creativo?
El espacio vacío, el aire, es un elemento más, es un material con el que jugar. Es como la luz. El vacío es un componente esencial. Aprendí a valorarlo con las obras de Oteiza. Funciona de forma similar a como lo hacen los silencios en el lenguaje, o en la música.
¿Cómo ha evolucionado tu trabajo en los últimos años? ¿Hay temas o formas que hayas abandonado o recuperado?
No suelo abandonar temas, sino que voy descubriendo temas, materiales o “formas de hacer” nuevas. Por ejemplo, la serie dedicada a “Móviles” podría ser infinita a pesar de haber hecho coches, aviones, barcos, quads, globos, monopatines, trenes etc. Y lo mismo pasa con la serie hecha con estructuras tubulares. Por otra parte, ahora estoy trabajando con impresoras 3D en distintos materiales, IA, gafas de realidad virtual etc. que también me interesan. Cada proyecto requiere unos procedimientos o materiales.
¿Qué diferencias sientes entre crear para un lugar íntimo y para un espacio más institucional?
Cada espacio es único y la obra debe funcionar en ese espacio concreto, sea íntimo o institucional. Para un lugar íntimo, la diferencia es que se puede personalizar la obra, aunque sabemos que muchas veces algo personal es susceptible de convertirse en algo universal, con lo que se identifica mucha gente.
Además de tu labor artística, llevas años vinculado a la enseñanza. (Colegio Maristas San José de la ciudad de León) ¿Cómo se retroalimentan la práctica docente y la creación artística?
Aunque los primeros años traté de mantener ambas completamente separadas, en un momento dado comprendí que se podían dar sinergias entre ambas prácticas y así es. Desde las asignaturas de Educación Plástica, Visual y Audiovisual y Expresión Artística, realizo, con los estudiantes muchas actividades “artísticas” de carácter social para la comunidad: pintamos, a petición de los vecinos, cocheras y muros que han sido grafiteados, hacemos juegos, figuras, marcapáginas, etc. que regalamos a residencias de mayores, instituciones, peregrinos , niños (por la calle), etc. realizando algunas obras que han convertido un espacio degradado en un punto de interés en la ciudad (León) , como “La escalera de la vida”. Además contamos en el colegio con varias salas de exposiciones, como la “Galería IA”, que ya tiene un par de años y posiblemente sea la primera sala de exposiciones especializada en Arte hecho con Inteligencia Artificial.
En tu labor como docente, ¿Qué buscas despertar en tus alumnos cuando hablas de Arte?
La creatividad, aplicable en cualquier área de su vida. Ese es el objetivo principal, el desarrollo de la creatividad, que les haga crecer como personas a todos los niveles.
