Cristina Díez López
“Sacralidad del alma convierte el dolor más hondo en palabra poética y hace de la escritura un refugio espiritual frente al sufrimiento.”
_ Raúl Ordás
Hay libros que no nacen de un proyecto, sino de una herida. Sacralidad del alma surge precisamente de ese territorio donde la experiencia íntima, el dolor emocional y la búsqueda espiritual se entrelazan hasta convertirse en palabra. En este segundo poemario, su autora vuelve a una poesía atravesada por la enfermedad, la alta sensibilidad, la soledad no elegida y la necesidad de encontrar en la escritura no solo una forma de expresión, sino también de canalización y refugio. Conversamos con ella sobre el origen de este libro, la permanencia de su voz poética, el peso de lo trascendente y la convicción de que, incluso en medio del sufrimiento, la poesía puede seguir siendo una medicina del alma.
¿Cómo nace Sacralidad del alma y en qué momento sentiste que este libro debía existir?
Sacralidad del alma nace hace muchos años. Es un compendio de poemas que se escribieron y tomaron forma y vida a raíz de una enfermedad mental y emocional que simplemente estaba ahí, latente, lista para salir a la superficie. Fue en el 2025 cuando me puse en contacto con la editorial valencia Loto azul, sin ningún tipo de expectativa y, me respondieron que sí. Para mí el que me dijesen que había algo en la esencia de los poemas sin saber muy bien de qué se podía tratar ya fue más que suficiente, incluso aunque no los hubieran publicado. He de decir que he publicado con muchas dudas porque al ser la primera vez que me respalda una editorial voy un poco a ciegas.
Este es tu segundo poemario. ¿Qué cambia en tu voz poeta respecto al primero?
Nada. EL segundo opúsculo es un continuum del primer poemario El velo del verso. Se siguen tratando temas como el acoso escolar y laboral, la violencia silenciosa y verbal dentro de cualquier tipo de relación y convivencia humana, la alta sensibilidad con la que nacemos todos los seres humanos pero la cual vamos perdiendo con traumas mal o directamente no sanados ni trabajados, los amores platónicos, cómo encajar el rechazo en nuestra vulnerabilidad, la ambivalencia admiración-odio en las relaciones paternofiliales, y para mí, la más importante, la soledad no escogida y la capacidad en uno de los polos de supervivencia o en el otro el del suicidio. Prefiero no hablar de “mejor” o “peor” de los polos ya que todo en esta vida y realidad es relativo.
El título Sacralidad del alma, remite a una dimensión espiritual muy intensa. ¿Qué significa para ti esa Sacralidad?
A título personal la palabra sacralidad es la cualidad de ser sagrado y digno de veneración. Y no existe ningún otro rincón del ser humano más digno de adoración y contemplación que la propia alma o esencia, es decir, aquello que no podemos percibir por ninguno de los sentidos físicos.
En la sinopsis, aparece un profundo malestar, a veces extrínseco y a veces intrínseco. ¿Hasta qué punto ese desasosiego es el origen de la escritura?
Hasta el punto más oscuro y profundo, pero a la vez más puro y auténtico. En mi caso empecé a escribir microrrelatos cuando tenía unos 8 años. Siempre escribía diarios cuando era adolescente y era bastante buena en los trabajos de literatura que mandaba la profesora correspondiente puesto que imaginación nunca me ha faltado, aunque técnica puede que sí ajajajja. He de decir que la lírica me obligaban a estudiarla en el colegio, pero no la comprendía puesto que no tenía la madurez correspondiente para darle su lugar, aunque el análisis métrico y de rima de la misma se me daba bastante bien y lo disfrutaba. Con el tiempoeste género literario ha ido invadiendo más y más mi cabeza, corazón y mi biblioteca particular.
¿Escribir este libro ha sido una forma de comprender ese malestar o de convivir con él?
Los poemas ya estaban escritos desde hace tiempo. Fue una forma de expresar aquello por lo mque estaba pasando, una de las miles maneras que hoy en día hay de canalizar nuestras emociones y sentimientos (pintura, voz, música, baile, deporte…) Y que por cierto he de decir que dichas experiencias tan fuertes son inefables. Por mucho que una persona quiera contarlas nunca se va a llegar a describir ni transmitir la profundidad y sufrimiento que las mmismas le generan. Ya se sabe, no es lo mismo que te lo cuenten a que un@ las viva y experimente de primera mano.
Yo diría que mis poemarios son una forma, más que de convivir, de canalizar todo ese dolor y rabia que la enfermedad me ha causado. Para comprender he tenido que leer diversos libros duchos en la materia que me concierne.
Con mis opúsculos más que el lector disfrute de ellos, mi intención es que los lea y los relea hasta que caiga en pensamientos filosóficos que antes no había caído. Mi pretensión es que aparte de expresar y de que de alguna manera haya personas testig@s de mi enfermedad también aspiro a que sea un refugio de entendimiento y comprensión para otras personas.
La poesía es la medicina del ALMA.
En tus poemas parecen convivir lo humano y lo divino. ¿Cómo se relacionan esas dos dimensiones en tu escritura?
Lo humano y lo divino forma parte de la dimensión en la que vivimos. El ser vivo tiene parte humana y parte divina cada quién decide qué parte alimentar en qué momento vital. Tanto lo material como la espiritual conviven dentro de nosotros y ambos deben estar en equilibrio todos los días de nuestra vida (que es lo difícil). Yo diría que se relacionan con bastante gracilidad, sencillez y normalidad (como debe de ser).
También hablas de universos paralelos y de sentimientos entre dimensiones. ¿Qué lugar ocupa lo trascendente en este poemario?
Lo ocupa todo sobre todo en la tercera sección titulada Hálitos. Los sentimientos y emociones son vividos y sentidos por los seres vivos, pero también por seres que ya no están vivos. Los sentimientos, las emociones llenan el mundo, los espacios sin que nos demos cuenta y tienentotal libertad de circulación para transitar por esta dimensión y otras. Las atraviesan. He aquí mel problema cuando nos empeñamos en hacerlos nuestros y pensar que solo nosotros somos quienes los sentimos y que una planta, objeto o animal no sienten. Entonces cada quien debe hacerse cargo de sus propios sentimientos y emociones.
Para mí las personas que alcanzaron el culmen de la poesía mística son San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús. En la poesía ha de haber los sentimientos del propio autor, pero también un halo de misterio y enigma que sólo él/ella sabe.
¿Dirías que Sacralidad del alma es un libro más de búsqueda, de revelación o de tránsito?
Personalmente es un libro de tránsito, aunque también de revelación al nivel más espiritual. nQuien lo lee podrá, al menos, intuir que hay una inteligencia superior o supra conciencia. omnipotente, omnisciente y omnipresente que vela de alguna manera por nosotros.
¿Qué sentimientos has querido poetizar en este libro?
Difícil poetizar o dar nombre a lo inefable, pero en este caso he querido poetizar el amor, la muerte, la vida, el odio, la venganza, la ilusión, desesperación…
En tu escritura hay belleza, pureza y verdad. ¿Son valores que buscas deliberadamente o nacen de manera natural en el poema?
Son valores que existen en la vida, independientemente, de que los busque deliberadamente o inconscientemente.
Mi signo zodiacal se corresponde con libra (la balanza) y es quien busca la belleza por excelencia en todo lo cotidiano. También es quien busca la verdad de la vida, cosas, situaciones y personas pues está muy marcada por la justicia. También es quien encarna la energía crística y por tanto le agrada la pureza de corazón que habita en ella y en cualquier semejante. (Compasión).
