El paisaje como personaje: la nueva narrativa contemporánea de Castilla y León

Cómo los escritores actuales convierten la geografía de interior en fuerza narrativa

_Redacción

En la literatura actual de Castilla y León, el paisaje —las mesetas, montañas, pueblos pequeños y ciudades históricas— deja de ser un simple escenario para cobrar cuerpo propio. Ya no está al fondo: ocupa el centro, interactúa con los personajes y condiciona la mirada. Esta “nueva narrativa del interior” surge en distintos géneros literarios: la memoria rural, la poesía reflexiva o la novela que escucha el territorio.

La memoria rural como viaje por el paisaje

Emilio Gancedo (León, 1977) es uno de los autores que mejor representa esta mirada. En Palabras mayores. Un viaje por la memoria rural (2015) recoge relatos de vida de gente del medio rural español, entre ellos leonesa. El paisaje aparece a través de voces mayores que transmiten memoria, tradiciones y vivencias ligadas al entorno natural y humano. Gancedo no se limita a describir lugares, sino que permite que el territorio rural hable, que sus huellas sobre el lenguaje y la cultura se escuchen.

Narrativa con atmósfera: Castilla y León como espacio emocional

José Antonio Abella (Burgos, 1956–2024), médico rural, escultor y escritor, integró la región como elemento central en obras como La llanura celeste o Trampas de niebla. Su narrativa combina el territorio con la tradición rural, en una continuidad literaria que dialoga con el legado de Delibes o Luis Mateo Díez Sus novelas revelan un interior castellano-leonés poblado tanto de historia como de presencias simbólicas que emergen desde el paisaje.

Poesía y paisaje: el invierno, la intemperie y el tiempo

El poeta salmantino José Luis Puerto (La Alberca, 1953), en poemarios como Paisaje de invierno (1993) o De la intemperie (2004), articula una poética del paisaje como memoria del tiempo, de la geografía emocional, de lo vivido y lo perdido. Su escritura recuerda que el territorio no es solo naturaleza: también es cultura, identidad y huella.

Relato y cuento en el entorno castellano-leonés

El narrador y antólogo Tomás Sánchez Santiago, autor de Años de mayor cuantía y compilador en Cronófagos. Devoradores de tiempo, muestra un compromiso con la vida cotidiana de Castilla y León. Aunque su obra no es paisajística en sentido clásico, en sus prosas aparecen ciudades, calles y espacios pequeños con una carga simbólica que convierte lo cotidiano en lírica del interior.

Un emergente encuentro con el territorio

Podemos también mencionar que proyectos literarios como los presentados en el acto “El futuro está escrito” del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua reunieron en 2024 a voces como Noemí Sabugal, Beatriz Alcaná o Rubén Abella, autores jóvenes vinculados a la región y con enfoque diverso sobre paisaje, memoria y territorio 

¿Qué convierte al paisaje en personaje literario?

  1. Diálogo con la memoria colectiva y personal: Gancedo recoge relatos de ancianos que traen consigo el territorio como archivo viviente de identidades.
  2. La atmósfera como conflicto: Abella sitúa conflictos humanos insertos en espacios rurales, donde la llanura o el páramo se hacen presión emocional.
  3. La poesía del clima y el paso del tiempo: Puerto articula lo cotidiano y el paisaje climático como metáfora existencial.
  4. La vida pequeña en pueblos y calles: Sánchez Santiago convierte los entornos urbanos y rurales en escenarios de microhistorias que revelan su carga simbólica.

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