Mateo Martínez Martija

"Quiero pensar que hay una nueva generación de autores y autoras que comparten una mirada multidisciplinar del arte con Castilla y León como trasfondo."

En apenas unos años, Mateo Martínez Martija (Burgos, 1993) se ha consolidado como una de las voces jóvenes más prometedoras de la narrativa en Castilla y León. Su escritura, marcada por la introspección y la atención a los lugares donde ha vivido, ha encontrado en 2024 un punto de inflexión con la concesión del Premio Arte Joven de Castilla y León, un reconocimiento que, según confiesa, llega en el último año en que podía optar a él y le ha supuesto un impulso decisivo. La cita, celebrada en Palencia, le permitió convivir con otros autores y autoras de su generación y confirmar que, aun lejos de las grandes capitales culturales, está surgiendo un modo propio de entender la literatura desde el interior peninsular. La obra "Voces desde el fondo", publicada por Milenio, ha sido fundamental en su carrera.

 ¿Qué significó para ti recibir el Premio Arte Joven de Castilla y León en 2024?

Un reconocimiento muy importante, y una gran alegría. Se trataba del último año en que podía participar. Los premios tienen un peso específico en los currículums artísticos, sobre todo a la hora de buscar editorial para publicar. Los proyectos literarios suponen varios años de trabajo en la sombra, y los certámenes funcionan como un trampolín. Igualmente, de forma previa a la entrega de premios, los nominados realizamos una pequeña convivencia en Palencia que resultó muy gratificante. 


¿En qué medida Burgos y tu entorno vital influyen en los temas y la atmósfera de tus textos?

Las circunstancias personales son inseparables de la creación, y siempre se van a reflejar, de un modo u otro. En mi caso, más que Burgos, que sí aparece como escenario en múltiples historias, creo que reflejo más mi vida con la literatura, que me ha acompañado desde niño. Igualmente, Castilla es un motivo constante. La novela que publiqué el año pasado se ambienta en Salamanca, donde también estudié. Respecto a la temática y la atmósfera, pienso que vienen más determinadas por la elección de las historias que por el entorno vital, aunque en muchos casos parto de historias de amigos, por lo que al final son factores relacionados. 


¿Qué diferencias percibes entre escribir desde una ciudad de interior y hacerlo desde grandes centros culturales como Madrid o Barcelona?

En las metrópolis suelen encontrarse las editoriales grandes y los escritores de renombre. También suelen concentrar las presentaciones y actos literarios de mayor interés. Probablemente sea más sencillo conocer a personas con gustos comunes. En mi caso, echo en falta gente con la que hablar de literatura. Es algo que llevo arrastrando desde que empecé a escribir. La soledad y el aislamiento literarios, por lo demás, también han potenciado un proceso de aprendizaje que he disfrutado mucho. Creo que puede ser algo más complejo, y que requiere de mucha perseverancia, pero los resultados son los mismos si los comparásemos a aprender a escribir en una gran ciudad. La diferencia estriba en los contactos y los lugares comunes que pueden aparecer en las metrópolis. 


¿Tu generación está creando una nueva forma de entender la literatura desde Castilla y León?

Quiero pensar que hay una nueva generación de autores y autoras que comparten una mirada multidisciplinar del arte con Castilla y León como trasfondo. También que las dificultades que experimentamos para independizarnos o reivindicar la autonomía se refleja en lo que creamos, de forma que hay motivos generacionales comunes, además de una cultura compartida. 


¿Cuáles son tus autores o libros de referencia y por qué?

Roberto Bolaño, Almudena Grandes, Santiago Lorenzo, Cristina Morales, Vargas Llosa, Muñoz Molina, Dostoievsky. Cada uno ha ido apareciendo en determinados momentos de mi vida, mostrándome distintos modos de escribir, y de entender la literatura y sus relaciones con la realidad. Destacaría Crimen y castigo, o La ciudad y los perros, por el ritmo, en el primer caso, y la oralidad, en el segundo. También Los asquerosos, que en su momento comprendí como un perfecto diseño argumental, casi cinematográfico. 


¿Crees que el contexto rural y la despoblación son solo escenarios o se convierten en personajes en la narrativa actual?

Creo que ambos aspectos deben ir más allá del lugar y cobrar el protagonismo que merecen. No solo se trata de espacios o contextos de interés, sino que abarcan un mundo con reglas propias al que no siempre hemos prestado atención desde el punto de vista de la creación. Al menos en este siglo. Creo que ahora, pese a la globalización y la importancia de la tecnología, se han transformado en motivos actuales e ineludibles. 


¿Qué proyectos literarios tienes ahora en marcha y cómo te gustaría que evolucionaran en los próximos años?

Estoy diseñando una novela que se desarrollará en la montaña palentina. Tengo muy buenas sensaciones con el argumento, aunque aún debo entrevistar a una amiga a la que me está costando pillar libre. También estoy comenzando a mover un manuscrito y a corregir una colección de relatos. 

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