Materia y Memoria

Materia y Memoria

Arte textil en clave contemporánea

_Ana Paula Osma

“El hilo es tiempo suspendido.”
Louise Bourgeois

Durante siglos, las prácticas textiles fueron consideradas menores: ocupación doméstica, trabajo femenino, artesanía sin autor. Sin embargo, en las últimas décadas, el Arte Contemporáneo ha recuperado el hilo, la aguja y el telar como herramientas conceptuales, críticas y memoriales. Lo textil ya no es solo técnica: es lenguaje. Y en Castilla y León, tierra de bordadoras, tejedores, mantas de lana y oficios en extinción, esa recuperación cobra un sentido específico.

Frente a la velocidad digital y la imagen inmaterial, el Arte textil contemporáneo reivindica la lentitud, la materia, la cercanía con lo corporal. Bordar es insistir. Coser es resistir. Cada puntada es también una forma de recordar. En ese cruce entre materialidad y memoria, lo textil se convierte en un archivo vivo, en un mapa emocional, en una forma de pensamiento crítica.

En Castilla y León, muchas artistas han retomado técnicas tradicionales, ganchillo, bordado, costura, telar manual, para elaborar propuestas contemporáneas cargadas de significado. En algunos casos, se trata de una relectura íntima de los saberes heredados. En otros, de una intervención directa sobre lo simbólico: la lana ya no abriga, denuncia; el bordado ya no adorna, incomoda.

Un ejemplo de una artista más que consagrada, es Marina Núñez (Palencia), quien no trabaja textil en sentido literal, pero utiliza la tela como soporte narrativo en algunas de sus obras digitales e “infografías sobre tela”, que incorporan bordes, texturas y agotamientos cromáticos como si fueran recuerdos impresos en fibras. Este uso transforma la tela en una piel extendida, símbolo de frontera entre lo virtual y lo corporal, cargada de memoria y metáfora gráfica. Con algunas de esta obras, Marina retoma también el Arte feminista, poniendo en valor y criticando a la vez, unas labores que eran específicamente femeninas y a las que las mujeres estaban relegadas.

También los espacios expositivos han comenzado a acoger lo textil desde una mirada expandida. En el MUSAC de León, la muestra Textil, política y cuerpo (2023) reunió obras de artistas como Teresa Lanceta, Tania Blanco y Esther Ferrer, donde el tejido era cuerpo, resistencia, partitura y protesta. Lejos del ornamento, el textil aparecía como lenguaje material de la disidencia, donde cada hilo tejía una posición política.

Asimismo, la Fundación Cerezales ha trabajado en varios programas vinculados a la lana como elemento patrimonial y poético, cruzando saberes campesinos con prácticas artísticas. En estos entornos, el telar no es objeto de contemplación, sino herramienta de producción crítica y afectiva.

En una región marcada por la despoblación, la pérdida de oficios y los silencios históricos del franquismo, el Arte textil también funciona como forma de posmemoria. Bordar nombres olvidados, reproducir mapas en desuso, zurcir fotografías familiares, rehacer trajes desaparecidos… son gestos que van más allá de la nostalgia. Se trata de actos de reparación simbólica, donde la aguja penetra no sólo la tela, sino el archivo emocional de una comunidad.

El Arte textil en Castilla y León no es tendencia ni simple recuperación de lo popular. Es una resignificación crítica del hacer manual como forma de pensamiento, donde el cuerpo, la historia y el territorio se entretejen. En una época marcada por lo efímero, el espectáculo y la velocidad, estas obras nos recuerdan que el arte también puede ser pausa, cuidado y latencia.

Porque coser es también sostener, y hay hilos que resisten donde ya no hay palabras.

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