Sergio Herrero
"Publicar un libro no es cruzar una meta, es llegar a la línea de salida".
_ Raúl Ordás
Hay historias que nacen con vocación de convertirse en libros y otras que empiezan simplemente como una pregunta: ¿sería capaz de escribir la novela que a mí mismo me gustaría leer? De esa inquietud nació No Man’s Land, el debut literario de Sergio, bombero militar y lector apasionado de los thrillers, el cine de acción y las historias de espionaje. Sin experiencia previa en el mundo editorial y lejos de los circuitos literarios habituales, comenzó a construir una trama de operaciones especiales, terrorismo internacional y conflictos geopolíticos que, poco a poco, encontró también su camino hasta los lectores.
Pero detrás de la acción y del ritmo cinematográfico de la novela hay también una historia sobre lealtad, sacrificio, responsabilidad y sobre quienes deben asumir las consecuencias de decisiones tomadas muchas veces a miles de kilómetros de distancia. En esta entrevista hablamos con su autor sobre el nacimiento de No Man’s Land, su inesperado salto a la literatura, la construcción de una novela que muchos lectores describen como «una película escrita» y el camino de un escritor novel que ha decidido abrirse paso a base de trabajo, constancia y una historia que quería contar.
Sergio, No Man’s Land está teniendo una acogida muy positiva entre los lectores. ¿Cómo estás viviendo este primer recorrido de la novela?
La verdad es que lo estoy viviendo con muchísima ilusión y también con bastante sorpresa.
Cuando empecé a escribir No Man’s Land nunca pensé en entrevistas, ferias del libro o presentaciones. Mi objetivo era simplemente contar una historia que me gustaría leer a mí mismo.
Lo más bonito de todo está siendo el contacto con los lectores. En las firmas y presentaciones mucha gente se acerca para decirme que la novela les ha enganchado desde las primeras páginas o que la han sentido como una película. Escuchar eso de alguien que ha dedicado varias horas de su vida a leer algo que salió de tu cabeza es una sensación difícil de explicar.
Además, estoy conociendo a muchas personas que tienen una historia que contar pero que nunca se han atrevido a escribirla o a publicarla. Eso me hace especial ilusión porque, en cierto modo, demuestra que cualquiera puede intentarlo si está dispuesto a trabajar y ser constante.
Estoy disfrutando mucho del proceso porque para mí todo esto sigue siendo nuevo. Cada entrevista, cada firma y cada lector que decide darle una oportunidad al libro sigue siendo algo especial.
Vienes de una vida muy alejada del circuito literario convencional. Eres bombero militar. ¿Cómo nace en ti la necesidad de escribir una novela?
La verdad es que nunca me planteé dedicarme a la literatura ni formar parte del mundo editorial. Mi vida ha estado ligada durante muchos años a una profesión completamente diferente y bastante alejada de ese entorno.
Lo que ocurrió fue algo mucho más sencillo: apareció una historia que quería contar. Siempre he sido un gran consumidor de novelas, cine y series, especialmente de thriller, acción y suspense. Con el tiempo empecé a imaginar mis propias tramas, mis propios personajes y a preguntarme qué haría yo si tuviera que construir una historia de ese tipo desde cero.
Un día decidí sentarme delante del ordenador y probar. Sin más. Sin contactos, sin experiencia, sin realizar ningún curso de escritura y sin saber siquiera si sería capaz de terminar una novela.
Lo que empezó como una simple curiosidad acabó convirtiéndose en una pasión. Descubrí que escribir me permitía crear mundos, plantear conflictos y hacer que los lectores vivieran emociones a través de personajes que antes solo existían en mi cabeza.
¿Qué fue primero: la historia, los personajes o el deseo de escribir un thriller militar?
En mi caso, lo primero fue el deseo de escribir un thriller militar.
Durante años he consumido muchísimas novelas, películas y series de acción, espionaje y operaciones militares. Siempre me han fascinado ese tipo de historias y llegó un momento en el que me pregunté: ¿y si intento crear la mía propia?
A partir de ahí empezó todo. Tenía claro el género que quería escribir, sabía cómo quería empezar la novela y como la quería terminar, pero no la historia completa. La trama fue creciendo poco a poco, incorporando elementos de espionaje internacional, terrorismo, geopolítica y operaciones especiales hasta convertirse en lo que hoy es No Man's Land.
Los personajes llegaron después. Fueron apareciendo a medida que la historia lo necesitaba y terminaron convirtiéndose en una parte fundamental de la novela.
También hubo mucho trabajo de documentación. Aunque conocía determinados aspectos del ámbito militar, quería que la novela resultara creíble para cualquier lector. Invertí muchas horas investigando procedimientos, armamento, unidades especiales, escenarios internacionales y conflictos reales para que todo encajara dentro de una historia de ficción pero con una base sólida y realista.
En cierto modo, No Man's Land nació de una pregunta muy simple: después de leer tantas historias de este género, ¿sería capaz de crear una propia? Por suerte, la respuesta terminó siendo sí.
La novela tiene un enfoque muy cinematográfico. Muchos lectores la describen como “leer una película”. ¿Era algo buscado desde el principio?
Sí, absolutamente.
De hecho, era una de las cosas que tenía claras desde el principio. Quería escribir una novela que el lector no solo leyera, sino que pudiera visualizar en su cabeza como si estuviera viendo una película.
Siempre me han gustado mucho el cine y las series, y creo que eso ha influido en mi forma de escribir. Cuando trabajo una escena no suelo pensar en términos literarios, sino en imágenes. Me imagino el lugar, los personajes, los movimientos, los diálogos y la tensión del momento, y después intento trasladarlo al papel de la forma más visual posible.
Por eso muchas personas me dicen que No Man's Land parece una película escrita. Para mí es uno de los mejores cumplidos que pueden hacerme, porque significa que han conseguido ver la historia tal y como yo la imaginé.
Además, creo que el thriller y la acción se benefician mucho de ese enfoque. El lector no siente que alguien le está contando lo que ocurre, sino que tiene la sensación de estar acompañando a los personajes mientras todo sucede delante de sus ojos.
Era algo completamente buscado y, viendo las reacciones de los lectores, creo que he conseguido transmitirlo bastante bien.
¿Qué tipo de referentes tenías en mente al escribirla?
La verdad es que no tuve ningún referente concreto mientras escribía No Man's Land.
Por supuesto, como lector y espectador he disfrutado de muchísimas novelas, películas y series a lo largo de mi vida, pero cuando me senté a escribir nunca pensé en parecerme a nadie ni en reproducir el estilo de ningún autor. Desde el principio intenté encontrar mi propia voz y contar la historia de la manera que me resultaba natural. Creo que cada escritor debe recorrer su propio camino y descubrir qué le hace diferente.
De hecho, una de las cosas que más me llamó la atención durante el proceso editorial fue que varias personas del sector destacaron precisamente eso. Me comentaron que tenía una forma particular de narrar, muy visual, muy directa y con un ritmo diferente al habitual. Fue algo que me animó mucho porque significa que el lector no encuentra una copia de algo que ya existe, sino una forma personal de contar historias.
Al final, los lectores pueden decidir si les gusta más o menos, pero siempre van a encontrar una novela escrita con una voz propia. Y para mí eso tiene mucho valor.
La novela arranca con una misión encubierta en Nigeria y acaba desplegando una amenaza global. ¿Qué puedes contar de la trama sin desvelar demasiado?
No Man's Land comienza con lo que parece una misión relativamente sencilla: un equipo de operaciones especiales estadounidense es enviado a Nigeria para capturar a un objetivo de alto valor relacionado con una organización terrorista. Sin embargo, lo que descubren allí es solo la punta del iceberg.
A medida que avanza la historia, los protagonistas empiezan a destapar una trama mucho más grande de lo que imaginaban, una red que conecta terrorismo internacional, intereses políticos, espionaje y una amenaza capaz de alterar el equilibrio mundial. Lo que más me interesaba era que el lector sintiera que el suelo desaparece bajo sus pies poco a poco. Cada respuesta genera nuevas preguntas y cada descubrimiento revela que el problema es mucho más profundo de lo que parecía al principio.
Sin entrar en detalles, diría que No Man's Land es una carrera contrarreloj en la que un pequeño grupo de personas debe enfrentarse a una amenaza global mientras descubre que, en ocasiones, los enemigos más peligrosos no son siempre los que parecen serlo. Y, sobre todo, es una historia que intenta mantener la tensión desde la primera página hasta la última.
Más allá de la acción, ¿qué temas querías trabajar?
Aunque No Man's Land es una novela de acción, para mí nunca fue solo una historia de disparos, operaciones especiales o espionaje.
Uno de los temas que quería tratar era el sacrificio silencioso de muchas personas que trabajan en profesiones donde el riesgo forma parte de su día a día. A menudo conocemos los resultados de determinadas operaciones, pero rara vez pensamos en las personas que hay detrás, en lo que tienen que afrontar o en el precio que pagan para cumplir con su misión. También quise dar protagonismo a algo de lo que se habla mucho menos: las familias. En la novela, las mujeres de varios de los protagonistas tienen su propia trama, sus propios conflictos y sus propios desafíos. Al final, cuando alguien se juega la vida, hay otras personas que cargan con la incertidumbre, el miedo y la preocupación. Quería reflejar que ellas también forman parte de la historia.
Otro aspecto que me interesaba explorar era la distancia que existe entre quienes toman determinadas decisiones y quienes tienen que asumir las consecuencias. Muchas veces las grandes decisiones se toman desde despachos, salas de reuniones o edificios gubernamentales muy lejos del lugar donde ocurren los hechos. Mientras unos analizan mapas y estrategias, otros son quienes terminan poniendo el cuerpo sobre el terreno. Y, por encima de todo, hay una idea que me acompañó durante toda la escritura de la novela. Es una frase atribuida a Edmund Burke que dice: "Para que el mal triunfe, solo es necesario que los hombres buenos no hagan nada".
No Man's Land habla precisamente de eso. De personas corrientes que, cuando llega el momento decisivo, deben elegir entre mirar hacia otro lado o actuar, aunque el precio sea enorme. Creo que esa es una pregunta que sigue siendo tan actual hoy como lo ha sido siempre.
Uno de los aspectos más llamativos de tu historia como autor es que estás moviendo el libro prácticamente desde abajo. ¿Ha sido difícil abrirte paso?
Sí, ha sido difícil. Sería mentira decir lo contrario.
Cuando empiezas desde cero no tienes contactos en el mundo editorial, no conoces a periodistas, no tienes una comunidad enorme en redes sociales y nadie está esperando tu libro. Eres una persona completamente desconocida intentando llamar la atención en un sector donde cada año se publican miles de títulos.
Pero también he descubierto algo muy importante: la constancia abre muchas puertas. Desde que salió No Man's Land he intentado moverme todo lo posible. He contactado personalmente con medios de comunicación, librerías, ferias del libro, emisoras de radio, programas de televisión y creadores de contenido. Muchas veces la respuesta ha sido negativa o simplemente no ha habido respuesta, pero otras veces alguien te da una oportunidad y todo empieza a moverse.
Creo que muchas personas tienen la imagen romántica de que publicar un libro es cruzar una meta. En realidad, para un autor novel, publicar suele ser la línea de salida. A partir de ahí empieza un trabajo enorme para conseguir que el libro llegue a los lectores. Aun así, no me quejo. De hecho, estoy disfrutando mucho del proceso. He conocido a lectores increíbles, he participado en ferias, he concedido entrevistas y he vivido experiencias que jamás imaginé cuando empecé a escribir.
Si algo he aprendido es que no siempre gana quien tiene más recursos o más contactos. Muchas veces avanza quien está dispuesto a seguir insistiendo cuando los demás se habrían rendido. Y si mi experiencia sirve para algo, me gustaría que fuera para demostrar que una persona completamente normal puede escribir un libro, encontrar una editorial tradicional y abrirse camino paso a paso sin necesidad de tener padrinos dentro del sector.
La presentación principal en Salamanca reunió a unas setenta personas y se agotaron los ochenta ejemplares disponibles. ¿Qué significó ese momento para ti?
Probablemente ha sido uno de los momentos más especiales de toda esta aventura.
Cuando empecé a escribir No Man's Land lo hacía solo, delante de un ordenador, sin saber si algún día alguien llegaría a leer aquella historia. Durante mucho tiempo, las únicas personas que conocían realmente la novela eran mis padres. Les iba enseñando capítulos, los leían y me daban su opinión. Ellos fueron mis primeros lectores y, en cierto modo, los primeros en creer en el proyecto cuando todavía no era más que un manuscrito.
Por eso, llegar a la presentación y encontrarme con una sala llena de gente fue algo difícil de asimilar. Pasé de escribir una historia que prácticamente solo conocía mi familia a tener delante a decenas de personas que habían decidido confiar en mí y darle una oportunidad al libro.
Agotar los ochenta ejemplares disponibles fue una alegría enorme, pero lo que más me marcó fue mirar alrededor y darme cuenta de todo el camino recorrido. Recordé aquellas primeras páginas, las dudas, las correcciones, las horas delante del ordenador y todas las veces que me pregunté si aquello llegaría a alguna parte.
Creo que fue el momento en el que realmente entendí que No Man's Land había dejado de ser solo una idea mía para convertirse en una historia compartida con los lectores.
Y eso es algo que no voy a olvidar.
Además de presentaciones, has participado en firmas, entrevistas en televisión y medios locales. ¿Cómo estás llevando esa parte más pública del oficio?
La verdad es que todavía me cuesta hacerme a la idea.
Durante años he llevado una vida completamente normal y sigo viéndome exactamente igual que antes de publicar la novela. Por eso, cuando alguien me reconoce, se acerca a hablar conmigo o me cuenta que ha leído No Man's Land, todavía me sorprende.
Lo más bonito de toda esta parte pública no son las entrevistas ni las apariciones en medios. Lo mejor, sin ninguna duda, son los lectores. Que una persona que no te conoce de nada se acerque para decirte que ha disfrutado del libro, que le ha enganchado la historia o que hay una escena que no ha podido olvidar es una recompensa enorme.
Además, hasta ahora estoy teniendo opiniones muy positivas, y eso siempre anima a seguir escribiendo. Al final, uno pasa meses o años trabajando solo delante de un ordenador sin saber cómo va a reaccionar la gente. Cuando empiezan a llegar esos comentarios, sientes que todo ese esfuerzo ha merecido la pena.
También disfruto mucho hablando con los lectores. Me gusta escuchar qué personajes les han gustado más, qué teorías tienen sobre la historia o qué momentos les han impactado. Y reconozco que, de vez en cuando, también me gusta dejar caer alguna pequeña pista sobre la segunda parte o sobre otros proyectos que estoy escribiendo.
Para mí, esa conexión directa con los lectores es probablemente una de las mejores cosas que me ha dado esta experiencia.
¿Crees que tu caso puede representar a muchos autores que intentan abrirse camino fuera del circuito tradicional?
Creo que sí, o al menos me gustaría que fuera así.
Durante las firmas, ferias y presentaciones he hablado con muchas personas que me han dicho algo parecido: "Yo también tengo una historia en la cabeza, pero no sé por dónde empezar" o "Siempre he querido escribir un libro, pero nunca me he atrevido". Yo tampoco venía del mundo editorial. No tenía contactos, no conocía a nadie dentro del sector y no tenía experiencia previa como escritor. Simplemente tenía una historia que quería contar y decidí dedicarle tiempo, esfuerzo y mucha constancia.
Por eso creo que mi experiencia puede servir para demostrar que publicar un libro no es algo reservado a una élite. Evidentemente hay que trabajar mucho, escribir, corregir, aprender y aceptar rechazos por el camino, pero es posible. De hecho, una de las cosas que más me gusta de todo lo que está ocurriendo es precisamente poder compartir esa experiencia con otras personas. Si alguien escucha mi historia y decide empezar a escribir el libro que lleva años posponiendo, sentiré que todo esto ha tenido un valor añadido.
No pretendo decirle a nadie que sea fácil, porque no lo es. Lo que sí puedo decir es que muchas veces la diferencia entre tener una novela publicada o tener una novela guardada en un cajón es simplemente dar el primer paso y no abandonar cuando aparecen las dificultades. Yo soy una persona completamente normal que un día decidió intentarlo. Y creo que hay mucha gente ahí fuera que podría hacer exactamente lo mismo.
¿Qué te gustaría que encontrara el lector en No Man’s Land?
Me gustaría que encontrara una historia que le atrapara desde el principio y unos personajes con los que pudiera conectar. Y, sobre todo, que al cerrar el libro sintiera que ha vivido una aventura intensa, de esas que te hacen pensar: "Menos mal que le di una oportunidad a esta novela".
La novela combina operaciones militares, espionaje internacional y conflictos geopolíticos. ¿Crees que el thriller militar permite hablar también del mundo actual?
Sin ninguna duda.
De hecho, una de las cosas que más me sorprendió fue ver cómo algunos acontecimientos reales parecían acercarse a situaciones que yo había imaginado durante la escritura. La novela habla de terrorismo internacional, tensiones geopolíticas, espionaje y amenazas que pueden afectar a varios países, temas que desgraciadamente siguen muy presentes en la actualidad.
Además, quise incluir elementos españoles dentro de la trama. Por ejemplo, aparece la fragata Cristóbal Colón y también miembros de la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE). Como español, me hacía especial ilusión rendir homenaje a nuestros militares y a unas unidades de élite que realizan un trabajo extraordinario y que muchas veces pasan desapercibidas para la mayoría de la sociedad.
¿Qué papel tienen la lealtad y la redención dentro de la novela?
Diría que son dos de los pilares fundamentales de la novela.
La lealtad está presente constantemente. No solo la lealtad entre compañeros que se juegan la vida juntos, sino también la lealtad hacia unos principios, hacia una misión o hacia las personas que amas.
Y la redención aparece porque muchos personajes tienen que convivir con decisiones difíciles, errores del pasado o consecuencias que los persiguen. En determinados momentos deben preguntarse quiénes son realmente y hasta dónde están dispuestos a llegar para hacer lo correcto.
Al final, más allá de la acción, No Man's Land habla de personas que intentan mantenerse fieles a sus valores en situaciones donde sería mucho más fácil rendirse o mirar hacia otro lado.
Después de esta primera experiencia, ¿te ves continuando en la literatura?
Por supuesto.
De hecho, todas las buenas críticas que estoy recibiendo han conseguido algo muy importante: reforzar todavía más mis ganas de seguir escribiendo.
Si todo va según lo previsto, a finales de este año o principios del que viene publicaré una nueva novela. Será muy diferente a No Man's Land, se titulará Los Perros del Invierno y es un thriller policiaco donde nada es lo que parece y en el que el lector no descubrirá quién mueve realmente los hilos hasta el final. Es una historia llena de giros y sorpresas que creo que va a gustar mucho.
Además, ya estoy trabajando en la segunda parte de No Man's Land. Muchos lectores me la están pidiendo y la verdad es que tengo muchas ganas de volver a reencontrarme con esos personajes y continuar la historia. Y por si fuera poco, también me he embarcado en un proyecto de fantasía épica, un género completamente distinto. Es pronto para hablar demasiado de él, pero es una historia ambiciosa, con su propio mundo, sus propias reglas y una trama que llevo desarrollando desde hace tiempo.
Así que sí, si algo me ha enseñado esta experiencia es que escribir no ha sido algo puntual en mi vida. Todo lo contrario. Siento que esto no ha hecho más que empezar.
Para terminar, ¿cómo definirías No Man’s Land en pocas palabras?
No Man's Land es una historia de lealtad, sacrificio y valor en un mundo donde hacer lo correcto nunca es la opción más fácil.
